domingo 20 de diciembre de 2009


A CRISTINA EN CARTA Y POEMA

Esto es sólo un poema, sólo eso;
y ya sabemos lo tramposa que es la poesía.
Pero déjame decirte, Cristina,
que desde que te conozco me cuesta mucho llorar;
la angustia se ha hecho un nudo a sí misma
y de los cordones están naciendo flores,
mis nervios se han ido a un spa
y tengo la sensación constante de estar agradecido.
Déjame contarte que ahora canto
y apareces en mi mente como una nota casual;
te silbo y la gente sonríe,
te susurro y llega la noche llena de luna;
quiero reconocerte que siempre has sido un secreto,
de esoso que se escondes junto con los cromos,
de esoso que nunca deberían contarse
porque dejarían de ser una leyenda.
Déjame recordarte que desde que toqué
el trozo de piel que va desde tu cuello a tu hombro
supe que me robaste las mariposas del estómago
para hacerte un traje de seda;
déjame reafirmarte que además tienes talento,
y no de ése con el que se escriben poesías,
sino otro distinto con el que se construyen universos:
a mano alzada de Dios, lápiz en ristre,
esperando la belleza a ser perfilada,
nuevos sabores para amaneceres especiales,
sombras chinescas a través de tu cortina
y la magia saliendo viva de la espiral de tus ojos,
interrumpiendo el movimiento de rotación con un baile,
poniendo antifaz a las nubes cuando hablas
y mejilas sonrojadas al sol cuando brillas.
Déjame saberte cierta como si fueras un hada,
déjame imaginar que eres un hecho dichoso
y que de ti ha de sacarse la materia
con la que se forjan las voces nocturnas,
y los rezos y los suspiros y los colores del cielo.
Déjame despedirme y agradecerte:
desde que sé que existes en este mundo
recomiendo encarecidamente la vida.

A Críspula, con mi admiración aturdida

PILAR DEL AMOR HERMOSO

Doce rosas para una mujer,
doce promesas de admiración eterna
y una sonrisa a media voz.
Una por cada sorbo de tequila,
otra por los cigarros de incienso,
una más por nuestros brindis imposibles;
la cuarta por el estado en que quedamos
después de una noche juntos,
la quinta por el pacto que hiciste con el diablo,
la sexta, sin duda, por tu cara de ternura,
y la séptima pa' lucirla en el ojal;
una más por la gracia que tienes
y otra por las gracias que te debo;
la siguiente para que nunca me olvides
y otra para que nunca se te ocurra llorarme;
la última, como no podía ser de otra manera,
por todas las tardes de verano.

Para Pilar con toda la tardanza

lunes 12 de octubre de 2009


DESDE MI BALCÓN

Imagino espacios cuando no hay bruma,
escaleras que suben y bajan,
lágrimas por derramar y alguna otra canción.
Desde aquí me vuelvo suicida virtuoso
y me dan ganas de echar a volar;
desde aquí te veo y por eso vuelo,
Murcia-Barcelona con los ojos cerrados.
Desde aquí aúllo después de hablar contigo,
desde aquí tiemblo y sonrío, crezco y sueño:
con todo y con nada, un beso y una vida entera.
Desde aquí te espero, mirando a la calle,
esperando reconocerte entre la gente de abajo,
mirando al cielo a ver si llegas desde arriba;
sin saber siquiera como hueles
o de qué humor te levantas por las mañanas;
cómo tomas el café o si te gustan los gatos.
Desde mi balcón me veo a mi mismo,
me veo de espaldas mirándote a los ojos…
… creo que estoy sonriendo.

martes 8 de septiembre de 2009


Hay que morir para poder vivir,
hay que desear estar muerto.
Hay que vivirte para poder amarte,
hay que lanzarte contra un muro
para que puedas estar en este cuadro.
No tendrías ganas de volar
si no te hubiera querido retener,
no habría cielo sin tierra
ni miradas a Dios sin gravedad.
No habría luna si no hubiera noche
ni el café tranquilo sin mañana;
no hay distancia si no hubiera lluvia
ni paraguas si no hubiera tristeza.
No habría amigos del alma
si no hubiera una chica cerca,
ni alcohol, ni tonterías, ni guitarras
si no estuviera esta soledad mojada.

sábado 5 de septiembre de 2009

YA PUEDO SALIR

Voy a hablar, necesito hablar, contar tu historia y no la mía.
Anoche vi una luna llena de las que cierran puertas,
anoche me vi reflejado,
yo era un mar de hombres y amor, de fantasía y fe,
anoche volví a caminar sobre la tierra del cielo:
pude ver a los pájaros con las plumas llenas de ron,
luciérnagas librando iluminadas por los focos,
murciélagos en horizontal, estómagos en vertical;
libertad con hache intercalada y eme de canica.
Como un Bay cualquiera mirando a su hijo,
me situé en la barrera con cara de tonto,
anoche no quería mojarme los pies ni el pelo
y sin embargo me duché y me puse guapo;
os miré a todos despacio y supe que había luna:
espacios en blanco a partir de ese momento,
el hermoso ciclista de las nubes
durmiendo noches francesas en Logroño,
la más bella de todas las viejitas,
la heredera forzosa de Chavela,
el mediocampo que necesitábamos
y tres brujitas de negro cantando soledades,
muchos muertos más aquéllos en los que me cago,
tantos como puedan caber en una corteza,
el hombre café y la dulce melisa,
mucho buitre buscando la carroña de las almas,
encontrando solamente carne,
películas de estreno en cada esquina
y el último best-seller con falda roja,
sinceros deseos para el nuevo año;
todas las llaves de todas las puertas,
y la niña bella haciéndose querer;
los típicos guerreros zulúes
y algún samurai con la espada en el guardarropa;
un científico logrando partir el átomo,
y los bafles sonrojados con Nina Simone;
el pecado de después de ir al baño
y luego el mar, como cada noche el mar.

Creo que ya puedo salir; estamos a la mañana siguiente y ya puedo despertar. Ella va fuera en busca de un desayuno mientras me deja terminar esto, recibo un e-mail de Juan en el que me dice cosas muy bellas que no sabría repetir; me cuenta que me echa de menos y sufre la nostalgia de la flor de entino; me rompo como si tal cosa, con el hermoso ciclista pasando por aquí, con la espada envainada en las entrañas; con la puerta abierta y el pasillo a la vista. Me parto con cada palabra que escribo, no puedo ni siquiera liarme el cigarro; ni mucho menos terminar el café, me acuerdo de David en el último sorbo. Esta mañana estoy trabajando como escritor. Es una mañana como cuando era el segundo niño; aquéllas que escribía profecías y maldiciones, de ventanas abiertas y zumos de naranja, mañana digna de esta noche, hermanas, y amantes cuando hay eclipse.

La niña bella me dibuja cogiendo la luna,
esta noche os la devuelvo,
os la entrego en un paquete
para que sea de nuevo una sorpresa;
os la regalo como si tuviera el derecho,
siempre he sabido que es vuestra,
la pondré guapa y le pintaré los labios,
la convertiré en puta por una noche,
le abriré la pleura para daros su corazón;
esta noche la luna estará pintada de amarillo teatro,
no os bastará el alcohol para afirmar la tierra,
no habrá escape en la negación de la magia:
esta noche se abre Hogwarts y vienen las hadas,
las musas ya no son necesarias,
esta noche toca quitarse los anillos
y ponerlos sólo cuando se quiera ser invisible,
cuando quieras ir al baño a vomitar;
noche de cumpleaños de brujas antiguas,
espacio sonoro y todos los mojitos sonriendo;
la cueva de alibabá a lo lejos
y el holandés errante avistando Calblanque;
el final de el perfume en la palma de la mano,
y Sherlock Holmes investigando el desastre,
los cinco empiezan con cubatas,
Lolita crece y Peter Pan respira,
Platero está totalmente empalmado,
y Alicia ya se ha tomado el primer tripi,
Lisbeth Salander viste de blanco
y Poirot no para de ir detrás de ella;
Frodo se fue con Sam hace un buen rato,
y Voldemort hoy pasa de movidas,
Dorothy ha hecho un alto en el camino
y Hannibal se ha comido a Totó;
esta noche es luna llena y mañana Navidad;
esta noche están abiertas las puertas,
luego seguramente nos bañaremos en el mar.

Me queda poco tiempo, el hermoso ciclista está enseñando a hacer ensalada césar a la niña bella, no paran de abrir latas y frascos; me toca fregar. Todavía no han llamado a comer, me da tiempo a deciros algo más: Cuando esta noche nos veamos venid vestidos de gala y limpios de alma, venid enteros para partiros en trozos, entregad la voluntad en la puerta con los lunchacos y preparaos para el cuerpo a cuerpo. Empezaremos por desnudar la brisa y entregaremos el fuego al cielo, nos tumbaremos y nos convertiremos en marea; la arena entrará dentro de cada poro; es posible que llueva o que se abra la tierra, esta noche acabaremos lo que hemos empezado, nos miraremos a los ojos y rezaremos para que nunca se vaya este momento, volaremos, nos brotaremos y bajaremos a repostar cuando se cree la ocasión, encontraremos de nuevo las causas perdidas, amaremos; esta noche amaremos y puede que al final nos bañemos en el mar, desnudos. Luego nos vemos, voy a comer; esperadme, nos empecéis sin mí, estaremos todos juntos esta noche. Ya salgo, ya puedo salir.

martes 1 de septiembre de 2009

He vuelto.
Para empezar cantando...
pero ya seguiré con otras cosas...
Mientras os dejo esto:
lo he traído de las selvas oscuras,
donde habita el hombre pluma
que me ha dado esta canción.
He visto cosas que no creeríais,
siempre más allá de Orion;
he dado lo que he tenido,
tengo mucho más de lo que he dado.
Incluso hoy, ya de vuelta,
tengo la cruz de un guerrero en el bolsillo
y la libertad de una ninfa en el corazón.
Eso ha ocurrido a la hora del café.
Yo sólo he dejado una moneda
y una radio de onda larga.
Todos los días son así.


lunes 6 de abril de 2009


Yo sólo quería ser un ángel
al que amara todo el mundo;
yo sólo quería ser un trueno.
Quería ser el amo de las casas
y el maestro de todas las escuelas,
el guardián de tus secretos
y el gran follador de almas;
quería ser tu carcelero,
siempre quise ser tu dueño;
y el borracho que se bebe la última copa,
y el estúpido que dice la última palabra.
Quería ser el loco al que todos entienden,
el bailarín de claqué de las grandes fiestas,
el impertinente canalla al que creen un héroe,
el fanfarrón que se lleva las sonrisas,
la libertad guiando al pueblo;
sólo quería ser una pintura admirada.
Quería ser un asno con piel de tigre,
y una foca monje a punto de parir,
un pez sin sombrero bajo la lluvia,
una hermosa guirnalda en el cuello de una jirafa,
el gato de Alicia dormido en el metro;
con estigmas en las manos en forma de hierba.
Quería ser el amante recordado y el amor perdido,
el dios que trabaja con un dedo,
el plural de pájaros y el singular de hombre;
yo sólo quería ser un ángel
sin la soledad de los monstruos alados,
sin miedo a enamorarme de la vida.